Te encriptaron los archivos y piden rescate: qué hacer
24/8/2026
Respuesta corta: desconectá el equipo de la red inmediatamente —cable y wifi— pero no lo apagues. No pagues. Lo que define si recuperás la información no es lo que hagas ahora, sino si tenías una copia de seguridad separada y probada.
Los primeros minutos
Este tipo de ataque cifra los archivos y pide un pago para devolverlos. Mientras el equipo siga conectado, el programa sigue trabajando y alcanza a lo que esté a su alcance en la red.
Por eso el orden importa:
- Desconectá ese equipo de la red. Sacá el cable y apagá el wifi. Es lo primero y lo más urgente: corta la propagación al resto.
- No lo apagues. Suena contraintuitivo, pero apagarlo puede borrar información en memoria que a veces ayuda a identificar qué pasó. Desconectado de la red ya no hace daño.
- Desconectá los discos externos y pendrives que estén enchufados a ese equipo o a otros.
- Revisá si otros equipos están afectados, sobre todo los que comparten carpetas de red.
- Avisá a alguien que sepa. Cuanto antes, mejor.
Por qué no conviene pagar
Es la pregunta que aparece siempre, y con razón: si pagando se recupera todo, parece la salida más rápida. En la práctica no funciona así.
Pagar no garantiza nada. Estás confiando en que alguien que acaba de atacarte cumpla su palabra. A veces mandan la clave, a veces mandan una que funciona a medias, y a veces no mandan nada.
Te marca como pagador. Una empresa que pagó una vez es un objetivo conocido y de buena calidad para la próxima.
Recuperar tampoco resuelve el problema. Aunque te devuelvan los archivos, la puerta por la que entraron sigue abierta y el equipo sigue comprometido. Hay que rehacerlo igual.
Financia que siga pasando. Cada pago sostiene el negocio que hace que esto exista.
Lo que realmente define el resultado
Acá está el punto incómodo del tema: cuando el ataque ya ocurrió, casi todo se decidió antes.
Si tenés una copia de seguridad que está separada de la red y la probaste alguna vez, esto es un mal día: limpiás los equipos, restaurás, y seguís. Si no la tenés, no hay técnica ni herramienta que lo arregle. Los archivos cifrados con métodos actuales no se recuperan sin la clave.
Por eso "separada" es la palabra clave. Un disco externo que vive conectado a la computadora se cifra junto con todo lo demás. La copia que salva es la que el ataque no puede alcanzar: fuera de la red, o en un servicio que guarde versiones anteriores.
Si no estás seguro de en cuál de los dos grupos estás, esta prueba de diez minutos te lo dice hoy, en un día tranquilo.
Después: cerrar por dónde entró
Restaurar sin averiguar cómo entraron es quedar igual de expuesto que ayer. Las vías más comunes son tres, y las tres tienen solución conocida:
- Un mail con adjunto o enlace. Alguien abrió algo que no debía. Es la vía más frecuente.
- Una contraseña filtrada. Sobre todo en accesos remotos sin verificación en dos pasos.
- Un equipo sin actualizar. Una falla conocida que tenía parche disponible y no se aplicó.
Vale decirlo también: si el origen fue que alguien hizo clic donde no debía, la respuesta correcta no es el reto. Lo que hace daño de verdad es que la próxima vez no avise por miedo, y el tiempo de reacción es justamente lo que más importa acá.
Lo que baja el riesgo antes de que pase
- Copias de seguridad separadas de la red y probadas de verdad.
- Verificación en dos pasos en el correo y en los accesos remotos.
- Equipos con las actualizaciones al día.
- Que cada uno tenga solo los permisos que necesita: limita hasta dónde llega el daño.
- Un equipo que sabe reconocer un mail sospechoso y tiene confianza para avisar.
Ninguna de esas cinco es cara. La primera es la que decide si un ataque es un mal día o un problema del que no se vuelve.
¿Lo querés resolver sin ocuparte vos?
Si estás pasando por esto ahora, escribinos y te ayudamos con los primeros pasos. Y si querés asegurarte de no pasarlo, revisamos tus copias y accesos antes de que haga falta. Escribinos por WhatsApp y lo vemos juntos, sin compromiso.